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MADURACIÓN

Elaborado con leche cruda de oveja manchega de la propia explotación. Coagulación de tipo enzimático, obtenida a partir de cuajo natural de cordero. Formato cilíndrico con las caras lisas. Tamaño pequeño de 300 gr aprox.

Maduración mínima: 45 días. 

Corteza natural enmohecida, de color verde azulado, cuando es joven y salpicado de tonalidades ocres y marrones cuando avanza la maduración. Al corte presenta un color marfil claro y un cerco apenas pronunciado. 

La pasta es firme y compacta. Al ser un queso que no se prensa, pueden aparecer ojos de tipo mecánico pero siempre en escasa cantidad. 
Queso Sierra La Solana Afinado
NOTA DE CATA

Olor de intensidad media, característico de leche de oveja evolucionada. Notas lácticas de yogur suave, de hongos y humedad (cava).
Al corte presenta una pasta firme y una textura semiblanda pero compacta que evoluciona con el tiempo a semidura en los quesos más curados.

En boca posee una firmeza de tipo medio (ofrece algo de resistencia al morder) y una solubilidad también de tipo medio (se disuelve bien en boca liberando poca saliva); se pega un poco a los dientes (adhesividad media) y tiene una buena mantecosidad, que se manifiesta en una sensación grasa muy agradable.

La granulosidad o facilidad con que percibimos el grano durante la masticación, es de tipo fino ò débilmente harinoso. Sabor franco, limpio y equilibrado de sal. Acidez elegante con mezcla de aromas animales limpios y afrutados (olivas).
Posgusto agradable a frutos secos (avellana) y un ligero picor bien integrado en su conjunto que se acentúa con el tiempo, pero que, en todo caso, no llega nunca a ser agresivo.

Se recomienda comer la corteza en su estadio más joven (hasta 3 meses) pues intensifica el sabor y regusto del queso, apareciendo nuevos aromas de carácter fúngico y de humedad (tierra, humus, etc). 
CADUCIDAD
 
Se puede consumir este queso hasta 4 meses a partir de la fecha de su elaboración. Conserva sus características originales de textura y sabor durante 1 mes aproximadamente.

Con el tiempo evoluciona hacia sabores más intensos, propios de la maduración (rancio sutil, cuero, picante) y notas de frutos secos ligeramente tostados.
El color de la corteza también evoluciona con el tiempo hacia tonos ocres y oscuros, si bien su consumo resulta un poco agresivo al paladar, pero en todo caso, es perfectamente comestible. 

Conviene protegerlo dentro de su envoltorio original, o envuelto en un trapo ligeramente humedecido si queremos afinar el queso durante más tiempo y que conserve su mantecosidad
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